Orientaciones pedagógicas

El modelo pedagógico del nuevo Plan de Estudios en comunicación se centra en los aprendizajes del estudiante. Se concibe el aprendizaje como un proceso de cambio permanente de esquemas referenciales desde los que se piensa y actúa, modificándose y transformando la realidad. Es finalidad de la formación la creación y construcción social de conocimiento pertinente, donde los significados serán provisionales y a reconstruir. En ese sentido, el énfasis está puesto en los procesos más que en los resultados de aprendizaje.

 

La formación tiene como horizonte la autonomía de los sujetos, y esta se construye con otros en forma dialógica; supone desarrollar capacidades de crear y transformar. El nuevo Plan de Estudios promueve el trabajo individual y grupal, en base a dispositivos didácticos que estén orientados al desarrollo de las capacidades y habilidades personales y colectivas. Cada estudiante está llamado a construir su propio itinerario formativo y por tanto a tomar decisiones en función de un conjunto de variables personales e institucionales. Para ello, su rol activo es imprescindible.

 

Asimismo, los desarrollos teóricos de la complejidad permiten concebir el tradicional dualismo teoría-práctica como una praxis, evitando un pensamiento disyuntor, atomizado y descontextualizado. Luego, el nuevo diseño presenta una estructura modular orientada a abordajes integrales.

 

Implica escenarios formativos que articulan el trabajo de enseñanza, investigación y extensión, así como la integración de prácticas preprofesionales de diverso orden. Se buscará atender la formación específica de los estudiantes que transiten por esos espacios, identificando qué aspectos teóricos, metodológicos y prácticos de su especialidad y área de conocimiento se adecuan a tales experiencias.

 

Este modelo requiere de una didáctica reflexiva de la práctica, en espiral y cíclica, relacional y crítica, de una actitud docente profesional -que se traduce en una revisión de las prácticas educativas-, así como de una permanente formación docente y actualización profesional. Es conveniente explicitar que este carácter integrador de la formación pone en juego la dimensión ética del trabajo universitario, académico y profesional, dimensión que será objeto de reflexión para estudiantes y docentes.

 

Institucionalmente, se requiere la dedicación de una importante porción de los recursos docentes para implementar un sistema de orientación estudiantil que despliegue diversas estrategias a fin de que las elecciones y toma de decisiones de cada estudiante configuren un itinerario formativo sólido y responsable. Para ello resultará indispensable que el cuerpo docente permanezca al tanto no solo del Plan de Estudios, sino también de las vicisitudes de su implementación, ajustes y modificaciones.

 

Las definiciones políticas y curriculares tomadas previamente derivan en la recomendación de un uso variado de modalidades y sistemas de evaluación, que deberá tener coherencia con las modalidades de cursado y de enseñanza. La inclusión de modalidades de evaluación formativa resulta ineludible, las actividades requerirán evaluar procesos y productos. Ambos aspectos deberán estar equilibrados y articulados siempre que sea posible.

 

Se deberá tener el mayor cuidado en no multiplicar irracionalmente las evaluaciones de los aprendizajes, para lo que se recomienda analizar la capacidad de integración de evaluaciones posibles en torno a un mismo proceso o producto.


IE 7.0+, Firefox 3.6+, Chrome 7.0+, Safari 4.1+ | Diseño Mateína

[IPv6 Ready]